El Gobierno concretó este jueves su primer vuelo de expulsión de migrantes en situación irregular. La operación despegó cerca de las 07:30 horas desde Santiago, marcando el inicio de una de las principales medidas comprometidas en materia migratoria.
En total, 40 personas fueron deportadas en este operativo, con destinos a Bolivia, Ecuador y Colombia. El traslado se realizó en un avión de la Fuerza Aérea y cada migrante fue acompañado por un funcionario de la Policía de Investigaciones durante el proceso.
Según antecedentes, las personas expulsadas registraban distintos delitos o infracciones, entre ellos ingreso por pasos no habilitados, tráfico de drogas y robo. El Ejecutivo proyecta aumentar la frecuencia de estos operativos, con varios vuelos mensuales y salidas terrestres. Sin embargo, enfrenta limitaciones como el alto costo de cada expulsión y la falta de relaciones diplomáticas con algunos países, lo que dificulta ampliar el alcance de estas medidas.